jueves, 19 de abril de 2018

Lecturas y Santoral 19/04/2018. Jueves de la tercera semana de Pascua

Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 8, 26-40

En aquellos días, el ángel del Señor le hablo a Felipe y le dijo:
"Levántate y marcha hacia el Sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto."
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
"Acércate y pégate a la carroza".
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
"¿Entiendes lo que estás leyendo?"
Contestó:
"Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?"
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:
"Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra ".
El eunuco preguntó a Felipe:
"Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?"
Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
"Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?".
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Lecturas obtenidas de www.archimadrid.es y www.ciudadredonda.org
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Salmo Responsorial. 65, 8-9. 16-17. 20
Aclamad al Señor, tierra entera.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.

Aclamad al Señor, tierra entera.
Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua.

Aclamad al Señor, tierra entera.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor.

Aclamad al Señor, tierra entera.
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Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 6, 44-51
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
- "Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha al Padre y aprende viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

Palabra de Dios.

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San Expedito


Santo de la Causas Justas y Urgentes. Es contemporáneo de Santa Filomena, y su martirio ocurrió el 19 de Abril del año 303.

Vivió a principios del siglo IV bajo el imperio de Diocleciano, emperador que años más tarde lo mandaría a matar. Era el comandante de una legión de soldados romanos. Por orden del emperador Diocleciano, fue sacrificado en Melitene, sede de una de la Provincias Romanas en Armenia. Junto con él murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo.

A pesar de ser un soldado romano, encargado de defender el Imperio de Roma, cierto día, la gracia de Dios tocó su corazón y se convirtió al Cristianismo. Según dicen en el momento de la conversión un cuervo trató de persuadirlo que lo dejase para mañana.

Como buen soldado, san Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo diciendo repetidas veces HOY. No dejaré nada para MAÑANA, a partir de HOY seré cristiano.

San Expedito es reconocido por el Don para resolver necesidades urgentes pero también es Patrono de los Jóvenes, Socorro de los Estudiantes, Mediador en los Procesos y Juicios, Salud de los Enfermos, Protector en los Problemas de Familia, Laborales y Negocios, pudiendo ser invocado en otros casos.

San Mapalico y compañeros mártires


El emperador Decio, el año 249, para acabar con los cristianos, ordenó que todos participaran en los sacrificios a los dioses del Imperio y que comieran de lo sacrificado, so pena de ser encarcelados y torturados. Lo que él buscaba era conseguir la apostasía, no tanto la muerte. Muchos cristianos apostataron.

Mapalico pidió al juez que se dejara en libertad a su madre y a su hermana que habían apostatado. Pero fue detenido y, por negarse a abandonar su fe, lo torturaron con tal crueldad, que murió en medio de los tormentos.

A su memoria se une la de otros santos que confesaron igualmente con su martirio la fe en Cristo, a saber: Basio, en una cantera; Fortunio, en la cárcel; Pablo, en el tribunal; Fortunata, Victorino, Víctor, Heremio, Crédula, Hereda, Donato, Firmo, Venusto, Frutos, Julia, Marcial y Aristón, todos ellos en la cárcel a consecuencia del hambre y abandono que padecieron. San Cipriano, en sus escritos, canta su fortaleza y ejemplo. Murieron el año 250 en África.


San León IX Papa



Nació en 1002 en Alsacia, que formaba entonces parte del Sacro Romano Imperio. A los cinco años, Bruno, como se llamaba el futuro León IX, fue a estudiar a la escuela de Bertoldo, Obispo de Toul. En ella empezó a mostrar su talento excepcional.

Terminados sus estudios, fue nombrado canónigo de la iglesia de San Esteban de Toul. Cuando el obispo de Toul murió fue elegido por el pueblo para que le sucediese. El día de la Ascención en 1027, Bruno fue consagrado y gobernó la diócesis durante veinte años, introduciendo una disciplina más estricta entre su clero tanto secular como regular, logrando así reavivar la disciplina y el fervor de los grandes monasterios de su diócesis e introdujo en ella la reforma de Cluny. En 1048 fue nombrado sucesor del Papa Dámaso II, tomando el nombre de León IX. Durante su pontificado luchó fuertemente contra la simonía y lanzó severos decretos contra la decadencia del celibato eclesiástico. Asimismo, ayudó a promover entre el clero de Roma la vida comunitaria, así como la predicación y el canto sagrado. Murió el 19 de abril de 1054.

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miércoles, 18 de abril de 2018

Lecturas y santoral 18/04/2018. Miércoles de la tercera semana de Pascua

Iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 8, lb-8

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo, por su parte, se ensañaba con la Iglesia; penetrando en las casas y arrastrando a la cárcel a hombres y mujeres.
Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otra anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial. 65, 1-3a. 4-5. 6-7a
Aclamad al Señor, tierra entera.
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: "¡Qué terribles son tus obras!"

Aclamad al Señor, tierra entera.
Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.

Aclamad al Señor, tierra entera.
Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con él,
que con su poder gobierna enteramente.

Aclamad al Señor, tierra entera.
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Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 6, 35-40
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
"Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día".

Palabra de Dios.

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Beato Andres Hibernon


Nació en Murcia (España), aunque sus padres vivían en Alcantarilla, el año 1534. En casa recibió una exquisita formación cristiana. Estuvo trabajando en Valencia en las propiedades de un tío suyo, y luego en Granada. En 1556 vistió el hábito franciscano como hermano lego entre los observantes. Más tarde, buscando una mayor austeridad de vida, pasó a los descalzos o alcantarinos.

Se distinguió por su vida de penitencia, oración y contemplación, que estuvo acompañada de carismas extraordinarios, así como por el fiel cumplimiento de sus oficios conventuales y la particular atención a los pobres y necesitados. Sus devociones favoritas fueron la Eucaristía y la Virgen María en el misterio de su Inmaculada Concepción.

Pasó los últimos años de su vida en Gandía (Valencia), donde murió el 18 de abril de 1602. Tuvo amistad con los santos de su tiempo: Pascual Bailón, Juan de Ribera, Luis Beltrán.

Oración: Oh Dios, que adornaste al bienaventurado Andrés con el don de una admirable inocencia y contemplación; concédenos por sus ruegos que, en medio de la inestabilidad de las cosas del mundo, podamos unirnos a ti de todo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

San Ursmaro de Lobbes(¿645?-713)


Nació en Floyon, en el norte de la actual Francia. Desde niño fue educado en un monasterio.

Luego de profesar sus votos, San Ursmaro realizó una importante labor como emisario de la fe en el norte de Francia y en Flandes, conduciendo a incontables gentes a la fe cristiana.

Hacia 689 fue nombrado abad-obispo de Lobbes, en la actual Bélgica, posiblemente por intercesión de Pipino de Heristal, mayordomo de palacio del rey de los francos.

En Bélgica, San Ursmaro introdujo la regla benedictina, y durante su obispado se distinguió como constructor. A él se deben, por ejemplo, la edificación de la iglesia del convento, consagrada en 697, y la de la iglesia de Notre-Dame, en una colina con vista sobre el mismo convento, la cual tiempo después de su muerte pasó a llamarse iglesia colegiata de San Ursmerio.

Después de fundar varios otros monasterios y edificios de servicio eclesiástico, en 711 dejó su cargo en manos de su sucesor, Herminio, y se retiró para hacer penitencias y prepararse para la muerte.

A San Ursmaro se le recuerda como un asceta estricto, misionero apasionado y realizador de milagros. Fue enterrado en Lobbes; más tarde sus restos fueron trasladados a Binche.

Sus reliquias se conservaron hasta 1794, cuando fueron quemadas durante la revolución francesa.

Al ser nombrada su hija como superiora del convento, la mamá de rodillas le juró obediencia. Los últimos años de la hermana María de la Encarnación (nombre que tomó en la comunidad) fueron de profunda vida mística y de frecuentes éxtasis. En abril de 1618 enfermó gravemente y quedó paralizada, y el 16 de ese mes, luego de un último éxtasis, falleció.

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martes, 17 de abril de 2018

Lecturas y Santoral 17/04/2018. Martes de la tercera semana de Pascua

Señor Jesús, recibe mi espíritu
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 7, 51-8, 1a

En aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:
"¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado".
Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
"Veo los cielo abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
"Señor Jesús, recibe mi espíritu"
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
"Señor, no les tengas en cuenta este pecado."
Y, con estas palabras, murió.
Saulo aprobaba su ejecución.

Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial. 30. 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21 ab
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame.

A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás;
yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.

A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas.

A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
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No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 6, 30-35
En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
"¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: 'Pan del cielo les dio a comer'".
Jesús les replicó:
"En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo".
Entonces le dijeron:
"Señor, danos siempre de este pan".
Jesús les contestó:
"Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".

Palabra de Dios.

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San Roberto de Molesmes


Él, san Alberico de Cîteaux y san Esteban Harding son los abades de Cîteaux que dieron origen a la Orden del Císter y con ella a la renovación y espiritualidad cisterciense.

Roberto nació en Troyes (Champaña, Francia) hacia el año 1024 de familia noble. Ingresó muy joven en el monasterio benedictino de Moutier-la-Celles, del que sería prior. Buscando una vida monástica más sencilla y austera fundó y dirigió monasterios, fue guía de ermitaños y reformador insigne de la disciplina monástica.

El año 1075 fundó el monasterio de Molesmes con la idea de restaurar la verdadera vida cenobítica benedictina. Pero el monasterio se desarrolló y enriqueció muy pronto. Roberto intentó de nuevo dar cauce a sus ideales y en 1098 fundó la abadía de Cîteaux (Císter), cerca de Dijon (Borgoña, Francia). Muy pronto adquirió un gran prestigio por su observancia y espiritualidad. Más tarde, reclamado por sus anteriores monjes y por obediencia al papa, regresó a Molesmes, donde falleció el 17 de abril del año 1111 (según otros, el 21 de marzo).

Beata Maria de la Encarnacion


He aquí una madre de seis hijos, que pudo llevar a su país tres nuevas comunidades religiosas, y de llegar a tener tres hijas religiosas y un hijo sacerdote, además de dos hijos comprometidos en la fe católica y padres de familia.

Nació en París en 1565 de noble familia. Sus padres deseaban mucho tener una hija y después de bastantes años de casados no la habían tenido. Prometieron consagrarla a la Sma. Virgen y Dios se la concedió. Tan pronto nació la consagraron a Nuestra Señora y poco después fueron al templo a dar gracias públicamente a Dios por tan gran regalo. De jovencita deseaba mucho ser religiosa, pero sus padres, por ser la única hija, decidieron que debería contraer matrimonio. Ella obedeció con humildad, y se casó con Pedro Acarí, esmerandose por ser la mejor esposa y madre, y educando a sus seis hijos en lo espiritual.

Desde los primeros años de su matrimonio dispuso llevar una vida de mucha piedad en su hogar. Al personal de servicio le hacía rezar ciertas oraciones por la mañana y por la noche, y a la vez que les prestaba toda clase de ayudas materiales, se preocupaba mucho porque cada uno cumpliera muy bien sus deberes para con Dios. La bondad de su corazón alcanzaba a todos: alimentaba a los hambrientos, visitaba enfermos, ayudaba a los que pasaban situaciones económicas difíciles, asistía a los agonizantes, instruía a los que no sabían bien el catecismo, trataba de convertir a los herejes, a los que habían pasado a otras religiones y favorecía a todas las comunidades religiosas que le era posible. Su marido a veces se disgustaba al verla tan dedicada a tantas actividades religiosas y caritativas, pero después bendecía a Dios por haberle dado una esposa tan santa.

Al fallecer su esposo, María empezó a dedicarse con más devoción a las labores espirituales, en especial a una, que le ha sido revelada por una visión divina de Santa Teresa: el tener que esforzarse para que la comunidad de las carmelitas logre llegar a Francia. Desde esa fecha, la beata se dedica a conseguir los permisos para que las Carmelitas puedan entrar a su país. Pero las dificultades que se le presentan son muy grandes, pues hay leyes que prohíben la llegada de nuevas comunidades. María habla con el rey y con el arzobispo, pero cuando todo parece ya estar listo, de nuevo se les prohíbe la entrada.

Una nueva aparición de Santa Teresa viene a recomendarle que no se canse de hacer gestiones para que las religiosas carmelitas puedan entrar a Francia, porque esta comunidad va a hacer grandes labores espirituales en ese país. Al llegar San Francisco de Sales a Francia, y al saber de las gestiones de María, se convierte en su mejor aliado y habla con las más altas personalidades para ayudarle a conseguir los permisos que necesitan. Finalmente, con la colaboración de todos, logran que el Papa Clemente VIII envie un decreto permitiendo la entrada de las hermanas a Francia.

En 1604 llegaron a París las primeras hermanas Carmelitas. Iban dirigidas por dos religiosas que después serían beatas: la beata Ana de Jesús y la Madre Ana de San Bartolomé. María con sus tres hijas las estaba esperando en las puertas de la ciudad. Poco después las tres hijas de María ingresaron al convento de las monjas carmelitas y luego ella también decidió ingresar a la orden, dedicándose a los oficios más humildes y a obedecer en todo como la más sencilla de las novicias.

Al ser nombrada su hija como superiora del convento, la mamá de rodillas le juró obediencia. Los últimos años de la hermana María de la Encarnación (nombre que tomó en la comunidad) fueron de profunda vida mística y de frecuentes éxtasis. En abril de 1618 enfermó gravemente y quedó paralizada, y el 16 de ese mes, luego de un último éxtasis, falleció.

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lunes, 16 de abril de 2018

Lecturas y Santoral 16/04/2018. Lunes de la tercera semana de Pascua

No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
Entonces indujeron a unos que asegurasen:
- "Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios".
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrin, presentando testigos falsos que decían:
-"Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés".
Todos los que estaban sentados en el Sanedrin fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial. 118, 23-24. 26-27. 29-30
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros.

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas.

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
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Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 6,22-29
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
- "Maestro, ¿cuándo has venido aquí?"
Jesús les contestó:
- "En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios".
Ellos le preguntaron:
- "Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?"
Respondió Jesús:
- "La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado".

Palabra de Dios.

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Santa Bernardita o María Bernarda Soubirous


Nació en Lourdes (Francia) el año 1844 de una familia pobre. Desde pequeña cuidó ovejas, rezaba el rosario, era analfabeta y tenía poca memoria. A los catorce años, a partir del 11 de febrero de 1858, la Virgen María se le apareció hasta dieciocho veces en los Pirineos, cerca de Lourdes, dentro de la gruta de Massabielle, junto al río Gave, y le dijo: "Yo soy la Inmaculada Concepción", mensaje que ella no podía comprender entonces. La Señora le encargó que pidiera a los sacerdotes que construyeran allí una iglesia. Durante mucho tiempo no se le dio crédito y tuvo que sufrir mucho.

Por su medio María Inmaculada llamaba a los pecadores a la conversión, suscitando un gran celo de oración y amor, principalmente como servicio a los enfermos y pobres. En 1866, deseosa de salir del revuelo que se había producido y de encontrar sosiego para su alma, ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Nevers.

No tardaron en llegar las enfermedades que la tuvieron postrada en cama muchos años: asma, tuberculosis, tumor óseo en la rodilla. Murió en Nevers el 16 de abril de 1879.

Santa Engracia, Virgen y Mártir


En tiempos del emperador Diocleciano (285-305) se produjo una de las más crueles y violentas persecuciones a los cristianos. A España, el Emperador envió como prefecto al cruel Daciano, quien hizo mártires a muchos cristianos que no renegaron de su fe.

Uno de estos mártires fue Santa Engracia, noble joven cristiana que se encontraba de paso en Zaragoza, y estaba acompañada de un numeroso cortejo para encontrarse con su prometido y luego contraer matrimonio cristiano. Valiente y guiada sin duda alguna por el Espíritu Santo, la Santa se presentó -junto con su séquito- ante Daciano y le reprochó su cruel conducta y actitud. El emperador, desoyendo los reproches de la santa, intentó, con halagos y promesas, que la santa renegase de su fe, recibiendo de ella la más firme negativa, pues Santa Engracia permaneció firme en su amor a Jesús.

Furioso, Daciano ordenó que la torturasen, junto con su valiente séquito, y luego él mismo le dio muerte.




Aprobación de la primera regla Franciscana


En 1209, san Francisco hizo escribir la "forma de vida" o regla que el Señor le había inspirado y que se componía sobre todo de breves fragmentos evangélicos. En la primavera de aquel mismo año, el Santo y sus once primeros compañeros se trasladaron a Roma y obtuvieron del papa Inocencio III que se la aprobara verbalmente, con lo que nacía en la Iglesia un nuevo género de vida, una nueva Orden. San Francisco, en su Testamento, relata así el acontecimiento: «Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me enseñaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio. Y yo hice que se escribiera en pocas palabras y sencillamente, y el señor Papa me lo confirmó». Recordando ese hecho trascendental, la familia de san Francisco renueva el 16 de abril su profesión en la vida franciscana.

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"La Palabra de nuestro Señor es lámpara para nuestros pasos, y el ejemplo de los Santos de la Iglesia que se nos regala cada día, como una sucesión interminable de fiestas, es estímulo y fuerza continua; por eso me encanta preparar y compartir las lecturas cada día y disfrutar con su enseñanza."






viernes, 13 de abril de 2018

Lecturas y Santoral 13/04/2018. Viernes de la segunda semana de Pascua

Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 5, 34-42

En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a los apóstoles y dijo:
"Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. Hace algún tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dispersaron todos sus secuaces y todo acabó en nada.
Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron todos sus secuaces.
En el caso presente, os digo: no os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios".
Le dieron la razón y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena noticia acerca del Mesías Jesús.

Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial. 26, 1. 4. 13-14
Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida
¿quién me hará temblar?

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.
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Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 6, 1-15
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
-"¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?".
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
- "Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo".
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
- "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero, ¿qué es eso para tantos?".
Jesús dijo:
- "Decid a la gente que se siente en el suelo".
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
-"Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda".
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
- "Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo".
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra de Dios.

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San Hermenegildo


Es el gran defensor de la fe católica en la España de su tiempo contra los durísimos ataques de la herejía arriana. Su gloria consiste en haber padecido el martirio por negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arriano y en ser, de hecho, el primer pilar de la unidad religiosa de la nación española, que llegaría poco después con la conversión de su hermano Recaredo.

Hermenegildo, gobernador de la Bética durante la dominación visigótica, convertido del arrianismo al catolicismo por influjo de su esposa y de san Leandro, se alzó en armas contra su padre, Leovigildo, que pretendía imponer las doctrinas de Arrio. Vencido y apresado en Córdoba, fue a parar a Tarragona donde fue decapitado el 13 de abril del año 586.

Oración: Oh Dios, que suscitaste en tu Iglesia a san Hermenegildo, mártir, como intrépido defensor de la fe, concédenos a cuantos veneramos hoy la memoria de su martirio la unidad en la confesión de tu nombre y la perseverancia en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.




San Martín I, papa y mártir +656



San Martín fue el último Papa martirizado. Son más de 40 los pontífices que han sufrido el martirio.

Nació en Todi, Italia, y se distinguió entre los sacerdotes de Roma por su santidad y su sabiduría.

Fue elegido Papa el año 649 y poco después convocó a un Concilio o reunión de todos los obispos, para condenar la herejía Monotelistas, que son los herejes que decían que Jesucristo no había tenido voluntad humana, sino solamente voluntad divina.

Como el emperador de Constantinopla Constante II era hereje monotelista, mandó a un jefe militar con un batallón a darle muerte al pontífice. Pero el que lo iba a asesinar, quedó ciego en el momento en el que lo iba a matar, y el jefe se devolvió sin hacerle daño.

Luego envió Constante a otro jefe militar el cual aprovechando que el Papa estaba enfermo, lo sacó secretamente de Roma y lo llevó prisionero a Constantinopla. El viaje duró catorce meses y fue especialmente cruel y despiadado. No le daban los alimentos necesarios y según dice él mismo en sus cartas, pasaron 47 días sin que le permitieran ni siquiera agua para bañarse la cara. Un verdadero martirio que él soportó con especial paciencia. En aquellos días dejó escritas estas palabras: "Me martiriza el frió. Sufro hambre y estoy enfermo. Pero espero que por estos sufrimientos les concederá Dios a mis perseguidores, que después de mi muerte se arrepientan y se conviertan."

En Constantinopla lo expusieron al público como un malhechor, para que las gentes se burlaran de él. Pero lo que consiguieron fue hacer que muchísimos admiraran la virtud de aquel santo varón que todo lo sufría con admirable valor. Un tribunal de herejes lo condenó sin permitirle que dijera ni siquiera una palabra en su defensa. Lo tuvieron tres meses padeciendo en la cárcel destinada a los condenados a muerte, y luego lo sacaron de la cárcel por una petición que hizo el Patriarca Arzobispo de Constantinopla poco antes de morirse, pero lo enviaron al destierro. Martín fue escribiendo en sus cartas lo que le iba sucediendo en aquellos prolongados martirios. En uno de esos escritos cuenta cómo lo llevaron sin las más mínimas muestras de consideración o respeto a Crimea (en el sur de Rusia, junto al Mar Negro) donde estuvo por meses y meses abandonado de todos, sufriendo hambre y desprecios, pero enriqueciéndose para el cielo en el ofrecimiento diario de sus padecimientos a Dios.

Sus sufrimientos eran tan grandes que cuando alguien lo amenazó con que le iban a dar muerte, exclamó: "Sea cual fuere la muerte que me den, seguramente no va a ser más cruel que esta vida que me están haciendo pasar". Lo amenazaron con dejar su cuerpo expuesto a que lo devoraran los cuervos y respondió: "En cuánto a mi cuerpo, Dios se encargará de cuidarlo. Dios está conmigo. ¿Por qué me voy a preocupar?". Y dando un suspiro de esperanza añadió: "Espero que el Señor Dios tendrá misericordia de mí y no prolongará ya por mucho tiempo el tiempo de mi vida en este mundo". De veras que sus sufrimientos debieron ser muy grandes para desear más bien morir que seguir viviendo.

En su última carta, dice así San Martín: "Estoy sorprendido del abandono total en que me tienen en este destierro los que fueron mis amigos. Y más me entristece la indiferencia total con la que mis compañeros de labores me han abandonado. ¿Qué no tienen dinero? ¿Pero no habría ni siquiera unas libras de alimento para enviarlo? ¿O es que el temor a los enemigos de la Iglesia les hace olvidar la obligación que cada uno tiene de dar de comer al hambriento? Pero a pesar de todo, yo sigo rezando a Dios para que conserve firmes en la fe a todos los que pertenecen a la Iglesia".Murió más de padecimientos y de falta de lo necesario que de enfermedad o vejez, en el año 656. En Constantinopla donde había sido tan humillado, fue declarado santo y empezaron a honrarlo como a un mártir de la religión. Y en la Iglesia de Roma se le ha venido honrando entre el número de los santos mártires.Martín I: después de ser humillado por unos años, ha seguido siendo glorificado por muchos siglos. En él se ha cumplido lo que anunció San Pablo: "Después de un corto sufrir en esta tierra, nos espera un inmenso gozar en la gloria celestial".


San Sabas Reyes Salazar (1883-1927) mártir Mexicano

Nació en Cocula, estado de Jalisco (Archidiócesis de Guadalajara), México, el 5 de diciembre de 1883. hijo de Norberto Reyes y Francisca Salazar, un matrimonio muy pobre; vivió en épocas de persecuciones anti-cristianas en su país. De niño, Sabás trabajó como voceador de periódicos en la ciudad de Guadalajara para ayudar a sus padres. Más tarde ingresa al Seminario de esa ciudad, y concluye su formación en el estado de Tamaulipas.

Vicario de Tototlán, Jal. (Diócesis de San Juan de los Lagos). Sencillo y fervoroso, tenía especial devoción a la Santísima Trinidad. También invocaba frecuentemente a las ánimas del purgatorio. Procuró mucho la formación de los niños jóvenes, tanto en la catequesis como en la enseñanza de ciencias, oficios y artes, especialmente en la música. Cumplido y abnegado en su ministerio. Exigía mucho respeto en todo lo referente al culto y le gustaba que con prontitud se cumpliera cualquier deber.

Cuando, por el peligro que había para los sacerdotes, le aconsejaban que saliera de Tototlán, él replicaba: "A mí aquí me dejaron y aquí espero, a ver qué dispone Dios". En la Semana Santa de 1927 llegaron las tropas federales y los agraristas buscando al Sr. Cura Francisco Vizcarra y a sus ministros. Sólo encontraron al padre Reyes y en él concentraron todo su odio. Lo tomaron preso, lo ataron fuertemente a una columna del templo parroquial, lo torturaron tres días por medio del hambre y la sed y con sadismo incalificable, le quemaron las manos porque estaban consagradas. El 13 de abril de 1927, Miércoles Santo, fue conducido al cementerio. Lo remataron a balazos, pero antes de morir, más con el alma que con la voz, pudo gritar el sacerdote mártir: "¡Viva Cristo Rey!".

Fue canonizado por Juan Pablo II en 2000.

Santoral confeccionado consultando el preparado por: catholic.net, franciscanos.org, santoral-virtual.blogspot.com.es, www.churchforum.org, magnificat.ca, aciprensa.com, mercaba.org, archivalencia.org, vatican.va, www.enciclopediacatolica.com, corazones.org, caminando con Jesus, El almanaque, monover.com, Arhidiócesis de Madrid, web católico de Javier, la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo, oremosjuntos.com

"La Palabra de nuestro Señor es lámpara para nuestros pasos, y el ejemplo de los Santos de la Iglesia que se nos regala cada día, como una sucesión interminable de fiestas, es estímulo y fuerza continua; por eso me encanta preparar y compartir las lecturas cada día y disfrutar con su enseñanza."


miércoles, 11 de abril de 2018

Lecturas y Santoral 11/04/2018. Miércoles de la segunda semana de Pascua

Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo
Primera Lectura. Hechos de los Apóstoles 5, 17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera, diciéndoles:
- "Marchaos y, cuando lleguéis al templo, explicad al pueblo todas estas palabras de vida".
Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la celda, y volvieron a informar, diciendo:
- "Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro".
Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando:
- "Mirad, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo".
Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Palabra de Dios.

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Salmo Responsorial. 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.

El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
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Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Juan 3, 16-21
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra de Dios.

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San Estanislao de Cracovia


Nació en Szczepanowski (Cracovia, Polonia) hacia el año 1030. Hizo sus estudios en París y fue ordenado sacerdote por el obispo de Cracovia, Lamberto, a quien sucedió el año 1071, después de haber ejercido el ministerio como canónigo y predicador.

Fue un buen pastor al frente de su diócesis, ayudó a los pobres y oprimidos y cuidó la formación de sus clérigos, a los que visitaba todos los años. Defendió con entereza la libertad de la Iglesia, la civilización y las costumbres cristianas frente a las injusticias de su tiempo. El 11 de abril de 1097, mientras celebraba la eucaristía, fue asesinado por el rey Boleslao, a quien había increpado por su mala conducta.

Fue canonizado en Asís el año 1523 por Inocencio IV.

Oración: Señor, tú has otorgado a san Estanislao, tu obispo, la gracia de sucumbir en aras de tu gloria bajo la espada de los perseguidores; concédenos, por su intercesión, perseverar con firmeza en la fe, hasta la muerte. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Santa Gema Galgani

Santa Gemma nació el 12 de marzo de 1878 en el pueblo de Borgonovo de Capannori, Italia. Tuvo como padre a Enrique Galgani y Aurelia Landi, quienes tuvieron 8 hijos –Carlos, Guido, Héctor, Gino, Antonio, Angelina y Julita–. De ellos, Gemma fue la cuarta en nacer y la primera niña de la familia.


Al día siguiente, Gemma fue bautizada por el Padre Pedro Quilici, Párroco de San Miguel, bajo los nombres de Gemma Hipólita Pía. Luego de un mes, toda la familia se mudó a Lucca, donde vivió el resto de su vida.

Desde muy niña Gemma mostró signos de santidad. Cuando tenía cuatro años, estaba de visita en la casa de su abuelita, cuando un día, ésta al entrar en su cuarto, la encontró de rodillas frente a una imagen de la Virgen. La abuela corrió a llamar al tío, quien la contempló por largos minutos; luego le dijo: "¡Gemmita! ¿Que estas haciendo?. La niña, sin inmutarse, contestó: "Estoy rezando el Ave María. Salid que estoy en oración". Desde esta tierna edad, la oración era ya para ella el sostén de su vida y de sus virtudes.

Nos podríamos preguntar: ¿Quién enseñó a Gemma a amar a Jesús y a María?. Su primera y gran maestra en la escuela del amor a Jesús fue su madre, Doña Aurelia, quien inculcó en el corazón de su hija lo que sería el distintivo especial de toda su vida: Su amor a Cristo Crucificado, del que llegaría a ser como imagen viva, y a la Santísima Virgen, que hizo su santidad tan dulce y atrayente.

Al hablar sobre su infancia, Santa Gemma señaló: "De lo primero que me acuerdo es que mi mamá, cuando yo era pequeñita, acostumbraba a tomarme a menudo en brazos y, llorando... me enseñaba un crucifijo y me decía que había muerto en la Cruz por los hombres".

Había también, entre ellas, diálogos como este: "Hija mía –me decía mamá– yo moriré pronto y tendré que dejarte. Si pudiera te llevaría conmigo. ¿Te gustaría venir?".

— "¿Y a dónde vamos?", le preguntaba yo. —"Al Paraíso con Jesús y con los ángeles."

A los siete años de edad, el 26 de Marzo de 1885, Gemma recibió la Confirmación por medio de Mons. Nicolás Ghilardi, Arzobispo de Lucca. Durante la Ceremonia se desarrolló entre el Espíritu Santo y Gemma este diálogo:

— De repente, una voz me dijo al corazón: -"¿Quieres darme
a tu mamá?"

— "Sí", respondí, "pero llévame también a mí".

— "No", me replicó la voz, "dame generosamente a tu mamá. Tu debes quedar por ahora con papá. Llevaré a tu mamá al cielo, ¿sabes?, ¿me la entregas de buena gana?".

— Tuve que decir que sí. Acabada la misa fui corriendo a casa. ¡Dios mío! Miraba a mamá y lloraba, no podía contenerme.

Mi madre Santa María
Al morir su mamá, Gemma indicó: "Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: "¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre". Y también expresó: "¡Oh, cuántas veces –dice la santa– depositando en mi Mamá del cielo las angustias y penalidades de mi corazón afligido, ella me consolaba! Sí; yo recuerdo que hallándome
en las mayores angustias, huérfana de madre en la tierra, me tendió cariñosamente los brazos la Madre del cielo".

Primera Comunión

Para Santa Gemma, la Eucaristía era el centro de su vida. Este deseo
de recibir a Jesús en la Sagrada Hostia iba en aumento mientras pasaban los años. Si bien era cierto que ya estaba Confirmada, no podía recibir la Primera Comunión ya que no tenía la edad requerida en ese momento para recibir el Sacramento. Santa Gemma tenía 9 años.

Fue su confesor, el Obispo de Lucca, Monseñor Volpi, quien conociendo
el anhelo tan grande de su corazón, le dijo a su padre que si no le daba el permiso para recibir la Comunión, Gemma moriría de dolor.

Fue así que Don Enrique dio el permiso para que las religiosas del Colegio de Santa Zita, donde Gemma asistía, la preparasen para recibir este Sacramento. Inmediatamente comenzó un retiro de 15 días con las demás niñas del colegio. Dice Santa Gemma: "Apenas me vi en el convento rebosaba de felicidad. Corrí a la capilla a dar gracias a Jesús y le pedí con gran fervor la gracia de prepararme bien para la primera comunión".

Hizo confesión general tres veces sucesivas con Monseñor Volpi,
quien sería su confesor ordinario.

Llegó, por fin, el día tan anhelado, 17 de Junio 1887, fiesta del Sagrado Corazón. Las vivencias de Santa Gemma solo ella las puede explicar: "me siento incapaz de describir la experiencia de aquel encuentro. En ese momento comprendí que las delicias del cielo no son como las de la tierra. Hubiera anhelado no interrumpir nunca aquella unión con mi Dios. Me sentía cada vez más desprendida del mundo y más dispuesta para la unión con el Señor. Aquella misma mañana Jesús despertó en mi un gran deseo de ser religiosa".

A raíz de la primera comunión se afianza la vocación de Gemma. Ella misma lo afirma: "sentía desarrollarse en mí un ardiente anhelo de padecer y de ayudar a Jesús a sobrellevar la Cruz".

Más adelante, fallece su papá, situación dolorosa que produce
la separación de los hermanos. Héctor emigra al Brasil, donde muere. Guido abandona la práctica religiosa e interrumpe sus estudios de farmacia en Pisa, que más tarde concluye. Julia y Angelina se quedan con las tías Elena y Elisa. Gemma y Antonio se refugian en Camaiore con los tíos Carolina Galgani y Domingo Lencioni.

Gemma poco a poco se fue alejando del Señor, aunque Él nunca
la dejo de proteger y librar de pecados graves. Esta crisis se da hasta
cuando tenía 20 años, en este momento Jesús permite una enfermedad grave para que Gemma retorne a Él con todo su corazón y nunca más se distraiga con las cosas del mundo. Ella cuenta: "De repente comencé a andar jorobada y a sentir dolores de riñón. Resistí durante algún tiempo, pero como la cosa iba peor, pedí permiso a la tía para regresar a Lucca".

Al continuar el dolor, el médico la atendió y diagnóstico osteítis en las vértebras lumbares con sucesivo absceso frío en los inguinales. Se quedó paralítica de ambas piernas. El 28 de Enero de 1899 le sobreviene un dolor insoportable en la cabeza, fruto de una otitis media purulenta aguda con participación del mastoide. Los médicos, viendo que los remedios no producían mejoría y que la enfermedad avanzaba, la desahuciaron; solo por cumplimiento acuden de cuando en cuando a verla.

El 8 de Diciembre, Fiesta de la Inmaculada, Santa Gemma, indicó:
"le dije a Jesús que no rezaría más si no me curaba. Y le pregunté qué pretendía teniéndome así. El ángel de la guarda me respondió: -Si Jesús
te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu".

San Gabriel de la Dolorosa

Su antigua profesora, sor Julia Sestini, le contó la biografía
de un joven pasionista, llamado Gabriel de la Dolorosa. Una señora
piadosa, Cecilia Giannini, acudió a practicar una obra de misericordia
con Gemma; un día la visitó, y para que se distrajera
le prestó la biografía de Gabriel de la Dolorosa, escrita
por un desconocido P. Germán de San Estanislao, C.P. ¡Cómo
son las cosas del Señor! Estas dos personas serían para
Santa Gemma, en los últimos años de su vida dos grandes
regalos de Dios. Doña Cecilia sería la que cuidaría
de ella, y estaría al tanto de sus éxtasis y experiencias
místicas y el P. Germán sería el director espiritual
que el mismo Señor le enviaría para que guiara su alma
y para confirmar luego la autenticidad de su vida.

Dice Santa Gemma: "Tomé el libro con desprecio y lo puse debajo
de la almohada... Un día estaba sola. Serían como las
doce. Me sobrevino una fuerte tentación, y me decía para
mí que estaba aburrida de todo. El demonio se valió de
esto para tentarme, diciéndome que si le hacía caso me
curaría. Estuve a punto de sucumbir. Pero de repente me vino
una idea; recurrí al Venerable Gabriel y le dije: Primero el
alma, después el cuerpo".

Superada esta tentación, comenzó a leer el libro de la vida del
Venerable Gabriel y queda maravillada. No se cansa de admirar sus virtudes.
Cuando doña Cecilia volvió para recoger su libro le costó
mucho a Gemma devolvérselo. Aquella misma noche, "se me
apareció (Gabriel) vestido de blanco. No lo reconocí....
se quitó la túnica blanca y se apareció vestido
de pasionista."

Me dijo: "Ya ves qué agradable ha sido tu sacrificio. He venido
yo mismo a verte. Procura ser buena y volveré."

En otra ocasión se le apareció de nuevo el Ven. Gabriel y
esta vez le dijo que hiciese un voto de hacerse religiosa, pero que
no añadiera nada más.

"¿Y por qué?", le pregunté.
"Me
sonrió y me miró. Me puso el escudo pasionista y repitió:
'Hermana mía...', y desapareció."

La curación
Su
salud empeoraba, y le sugirieron que le pidiera a la Beata Margarita
María por el milagro de su sanación. Ella inició
la novena al Sagrado Corazón varias veces pero su debilidad no
le permitía continuarla. El día 23 de Febrero 1899, recomienza
en serio la novena, y en la noche del día 1 al 2 de Marzo ocurre
esto: Faltando algunos minutos para la media noche, Gemma escuchó
el rozar de las cuentas de un rosario y sintió una mano que se
le posó en la frente, la voz que escuchaba rezar le preguntó:


—¿Quieres curarte?.

—"Todo me
da igual", le respondí.

—Te curarás.
Ruega con fervor al Sagrado Corazón...

—"¿Y
a la Beata Margarita?", pregunté.

—"Añade
en su honor tres veces el 'Gloria'". (La Beata Margarita es hoy
Santa Margarita María)
"En
el penúltimo día de la Novena quería recibir la
Comunión, ya que terminaba en Primer Viernes del mes de marzo.
Comulgué muy temprano. ¡Que momentos tan deliciosos pasé
con Jesús! El me repetía: '¿Quieres curarte?'.
No pude contestar por la emoción. ¡Pobre Jesús!
La gracia había sido concedida. ¡Estaba curada!".

Al
amanecer del 2 de marzo se levantó con sus propios pies y toda
la familia al verla lloraba de alegría ante aquel milagro de
Dios. Este milagro es la antesala de otras grandes gracias que Santa
Gema recibiría durante su vida. Su amor por Cristo crucificado
y su anhelo de ser solo para Jesús la llevarían a cada
vez más a ofrecerse al Señor como víctima de amor.


Los estigmas

El 8 de Junio 1899, Víspera de la Fiesta del Sagrado Corazón,
luego de haber sido rechazada en varias comunidades religiosas a causa
de su frágil salud, Jesús la eleva en este día
a la categoría de "Víctima". Al respecto, Santa
Gema cuenta: "Después de la Comunión, Jesús
me avisó de que por la tarde me haría una gracia grandísima.
Se lo dije a Monseñor Volpi, y este me dijo que estuviese atenta
y que se lo contara luego. Llegó la tarde. De repente me asaltó
un fuerte dolor de mis pecados. Después me sentí recogida...
Al recogimiento sucedió la pérdida de los sentidos y me
hallé en presencia de mi Madre Celestial y del angel de la guarda,
que me mandó hacer un acto de contrición. Después
mi Madre me dijo: "Hijita, en nombre de Jesús te sean perdonados
tus pecados. Mi Hijo te ama mucho y quiere hacerte una gracia muy grande.
Sabrás hacerte digna de ella... Yo seré tu Madre. Sabrás
mostrarte verdadera hija". Me cubrió con su manto, y en
ese instante apareció Jesús. De sus llagas no salía
sangre sino llamas de fuego, que vinieron a cerbarse en mis manos, pies
y costado. Creía morir y habría caído al suelo
si mi Madre no me hubiera sostenido. Permanecí así varias
horas. Después mi Madre me besó en la frente, desapareció
y me hallé de rodillas. Seguía sintiendo un dolor fuerte
en las manos, pies y costado. Me levanté para acostarme, pero
noté que de estas partes manaba sangre..."

Santa Gema, la víctima de Jesús, comienza a "suplir en
su carne lo que le falta a la Pasión de Cristo". Este hermoso
regalo se repetirá en las tardes del jueves al viernes, todas
las semanas. Para disimular las llagas usa guantes.

Su Confesor

Conversando con la señora Cecilia Gianni, Gema oye hablar del P. Germán
de San Estanislao, le pide a Jesús que se lo muestre y el Señor
lo hace en un éxtasis y le dice que este es el sacerdote que
guiará su alma. Efectivamente el P. Germán se convierte
en el confesor y director extraordinario de Gema, quien es testigo de
las obras de Dios en su alma.

Muchos fenómenos relacionados con la Pasión se dieron en la vida
de Santa Gema; además de las estigmas, tuvo sudor y lágrimas
de sangre. Se la vio padeciendo la flagelación. Recibió
un regalo que apreció con todo su corazón. Su ángel
de la guarda un día le mostró dos coronas y le pidió
que escogiese la que ella quisiera, y ella escogió "la de
Jesús".

Su Ángel de la Guarda

Santa Gema tenía una relación muy particular con su ángel
de la guarda, que siempre le acompañaba y le protegía,
e incluso muchas veces le servía de "cartero", llevando
sus cartas al P. Germán. Se asegura que también tenía
el don de leer los corazones y que en varias ocasiones le dijo a varios
religiosos que abandonarían la religión, cosa que sucedió
mas tarde, confirmando este don de su corazón.

Hay una anécdota muy preciosa que le sucedió a Santa Gema
en la casa Giannini. En el comedor de la casa hay un crucifijo grande
al que toda la familia tenía gran devoción. También
Gema en muchas ocasiones le hacía pequeñas "visitas",
orando frente el. Un día, al tiempo que Gema preparaba la mesa,
alzó los ojos hacia su Jesús y le dijo que tenía
hambre y sed de Él. Siente ansias de dar un beso a la imagen,
pero no alcanza porque estaba alta. Jesús le sale al encuentro.
Desprendiendo un brazo de la cruz, la atrae, la abraza muy estrechamente,
permitiéndole apagar su sed en la fuente viva de su costado abierto.


El combate contra el enemigo
Jesús dijo cierto día a Gema: "Prepárate, pues el demonio
será quien dé la última mano a la obra que en ti
deseo ejecutar". Y estas palabras del Señor se cumplieron
al pie de la letra. El demonio detestaba a Gema; le daba golpes, la
tentaba contra la pureza con pensamientos e imágenes sugestivas
y grotescas; trataba de impedir que comulgase e incluso llegó
a aparecérsele bajo la apariencia del mismo Jesús.
Por
todos los medios trataba de privarla de dirección espiritual,
insinuándole cosas malas acerca de sus confesores, o haciéndose
pasar por ellos. Era una guerra constante y continua que duró
hasta su misma muerte. Era de esperar esta guerra de parte del demonio
ya que serían muchas las almas que se beneficiarían de
los sufrimientos y oraciones de Santa Gema, y mas aún, ella solo
quería conformarse con la voluntad de Dios para su vida. Esto
hacía que el demonio se revolcara de rabia, porque no podía
vencerla.
Tanta
era la rabia que sentía hacia la pureza de Santa Gema que un
día la tentó visiblemente, de tal modo que, no pudiendo
huir de él, hizo la señal de la Cruz y se arrojó
en un pozo de agua helada en el jardín. Su ángel la sacó
y la felicitó por su gran amor a la pureza, por su valentía
y por su triunfo.
En
otra ocasión, cuando la santa, por orden del P. Germán,
escribía su vida: "dándose cuenta el demonio del
fruto que podía hacer (el libro de su vida), se lo robó
gritando: '¡Guerra, guerra a tu Padre!, tu escrito está
en mis manos'; y se relamía y se revolcaba en el suelo de la
satisfacción."
El
P. Germán, enterado por una carta de Gema, se fue al sepulcro
de San Gabriel de la Dolorosa y allí, leyó los exorcismos,
ordenando al demonio que volviese el manuscrito a su lugar. El demonio
lo devolvió todo chamuscado, aunque perfectamente legible, como
se conserva todavía hoy en el Convento de los Pasionistas de
Roma, produciendo honda impresión en cuantos lo ven.
Escribe
la santa: "El demonio me hace sufrir mucho, pero siempre terminan
por vencerle Jesús y María, o bien el Ángel o San
Pablo de la Cruz o el hermano Gabriel; siempre son estos tres."

"¡Si
viera cómo escapa tan luego como se presenta alguno de ellos!.."


Más
adelante, al despedirse por última vez del Padre Germán,
el demonio no reconoció límites su bestialidad durante
siete largos meses. Perturbaba su imaginación con horribles fantasmas
con el fin de producirle estados de ansiedad, tristeza, amargura y temor,
que la indujeran a la desesperación. Le decía muchas veces:
"Ahí tienes lo que has conseguido con tus fatigas en el
servicio de Dios"; y le presentaba tales figuras contra la pureza,
que escribió al P. Germán: "Padre mío, pídale
a Jesús que me cambie esta cruz por cualquier otra. Haga desde
ahí los exorcismos para que este perverso se vaya, o mande a
su ángel para que lo ahuyente".
Viendo
que con tentaciones no podía vencerla, empezó a maltratarla
con los golpes más brutales y en forma de bestias feroces, que
amenazaban despedazarla. Dirigiéndose entonces a María
Santísima, le decía: "Madre mía; me encuentro
bajo el poder del demonio que quiere arrancarme de las manos de Jesús.
Ruéguele por mí. ¡Viva Jesús!".
Jesús
y María, complacidos al ver como luchaba, le enviaban a San Pablo
de la Cruz o a San Gabriel para animarla. El mismo Jesús le dijo:
"Hija mía; humíllate bajo mi mano poderosa y lucha,
que tu lucha te conducirá a la victoria".
Entrega su vida por un pecador
Le
escribía al P. Germán: "Usted siempre me recomienda
paz. Gracias a Dios la tengo siempre, aunque a veces en lo exterior
parezca seria. Y tendré mayor aún, cuando se convierta
mi pecador".
Este
pecador al que se refiere la santa, era un sacerdote que había
dejado el sacerdocio hacía ya doce años y daba mucho escándalo
con su vida, haciendo que muchos se perdieran. Santa Gema viendo que
los sacrificios que ofrecía no eran suficientes, pidió
permiso a su director, para ofrecerle al Señor la mitad de su
vida por su conversión; el padre dijo que sí y Jesús
aceptó el intercambio.
Este
sacerdote se convertiría dos días antes de Gema morir,
dándole a ella un gran consuelo, exactamente en el plazo que
ella había ofrecido al Señor. (Pasados los doce años
que aquel sacerdote andaba descarriado; doce años y medio es
la mitad de la vida de Santa Gema quien morirá en sus 25 años).


El tránsito hacia el Padre Celestial

Gema
había pedido a Jesús morir crucificada con Él,
y crucificada moriría. Como a las diez de la mañana doña
Cecilia pensaba retirarse un poco y Gema le dijo: "No me dejes,
mamá, mientras no esté clavada en la cruz, pues Jesús
me ha dicho que tengo que morir crucificada como Él". Momentos
después entró en éxtasis profundo, extendió
un poco sus brazos y, en esta posición permaneció hasta
mediodía. Su semblante era mezcla de amor y dolor, de calma y
desolación... ¡Agonizaba, como Jesús en la Cruz!
Los presentes la contemplaban atónitos. Era
Viernes Santo, 10 de Abril de 1903.
A
las ocho de la mañana del sábado, se le administró
la Extremaunción (hoy día se le llama Unción de
los Enfermos), a cuyo rito sagrado contestó con pleno conocimiento.
A doña Cecilia que le habló del P. Germán le dijo:
"Ya he ofrecido a Dios el sacrificio de todo y de todos, para prepararme
a morir".
Tomó
entonces el crucifijo en las manos y exclamó: "¡Jesús!...
¡En tus manos encomiendo mi pobre alma!"; y volviéndose
a la imagen de María, añadió: "¡Mamá
mía!, recomienda a Jesús mi pobre alma... Dile que tenga
misericordia de mí".
De
repente toda señal de agonía desapareció, y una
sonrisa de cielo se dibujó en sus labios. Dos lágrimas
corrieron de sus ojos. El párroco, que estaba presente exclamó:
"Jamás he presenciado muerte semejante". Y él
mismo puso sobre el pecho de Gema el escudo pasionista que llevó
al sepulcro.
Muere
Santa Gema a la 1:45 p.m. del Sábado Santo, 11 de Abril de 1903.

La
profecía de Santa Gema se cumplió. Los pasionistas la
rechazaron en vida, pero después de su muerte la tomaron para
sí. El Señor que había acrisolado su corazón
con el sufrimiento, también había pedido de ella el sacrificio
de no entrar en ninguna orden religiosa y ella lo aceptó y lo
ofreció al Señor, como todo lo demás.
Era
necesaria una prueba irrefutable que revelara las intimidades del corazón
de aquella criatura que había amado ardientemente a Jesús.

La
prueba se tuvo cuando al fin, y Dios sabe con qué sacrificios,
llegó el P. Germán a Lucca.
Ya
habían pasado 14 días de la muerte de Santa Gema. El Padre
anhelaba volver a ver aquel rostro lleno de dulzura. Pero quería
sobre todo verificar los misterios de aquel corazón virginal
cuyos secretos en vida nadie mejor que él había profundizado...
"El 24 de Abril se procedió a exhumarlo. Se abrió
el cuerpo y se extrajo el corazón, que apareció fresco,
lozano, flexible, rubicundo, humedecido de sangre, igual que si estuviera
vivo. Los especialistas que practicaban la autopsia quedaron maravillados.
Estaba bastante achatado y dilatado por ambos lados, apareciendo como
más ancho que alto. Al abrirlo fluyó enseguida la sangre,
bañando el mármol donde se realizaba la intervención".
Aquella que en muchas ocasiones le había pedido al Señor
que le ensanchara el corazón para poder amarlo más, recibió
esta gracia que tanto pedía. Su corazón se conserva en
el convento Pasionista de Madrid.

El proceso para la canonización se abrió el 3 de Octubre
de 1907, cuatro años después de su muerte; el Papa Benedicto
XV dispensó el proceso de "fama de santidad", porque
era conocida ya en todo el mundo.

Gema fue Beatificada el 14 de Mayo de 1933, Año Santo del XIX Centenario
de la Redención; la Beatificó el Papa Pío XI.

Gema fue Canonizada el 2 de Mayo de 1940 (día de la Ascensión
del Señor), por el Papa Pío XII, que dijo: "Santa
Gema será la piedra preciosa de nuestro Pontificado".

Los grandes amores de Santa Gema, durante toda su vida fueron Jesús
Crucificado, la Virgen María, la Eucaristía y la sed de
conversión de las almas. Para ellos vivió toda su vida
y por ellos murió como víctima de amor.

¡Santa Gemma Galgani, ruega por nosotros!.


Oración compuesta por Santa Gemma
Aquí me tenéis postrada a vuestros Pies Santísimos,
mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante
mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan contínuos favores
como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme.
Cuántas veces os he invocado, ¡oh Jesús!,
me habéis dejado siempre satisfecha;
he recurrido a menudo a vos,
y siempre me habéis consolado.
¿Cómo podré expresaros mis sentimientos amado Jesús?
Os doy gracias ... pero otra gracia quiero de Vos.
¡Oh, Dios mío! , si es de vuestro agrado ...
(Aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir).
Si no fuérais Todopoderoso no os haría esta súplica.
¡Oh Jesús!, tened piedad de mí.
Hagase en todo vuestra santísima Voluntad.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

(Con licencia eclesiástica)


http://www.corazones.org/santos/gema_galgani.htm

http://webcatolicodejavier.org/SantaGema.html

http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura565.htm
Santoral confeccionado consultando el preparado por: catholic.net, franciscanos.org, santoral-virtual.blogspot.com.es, www.churchforum.org, magnificat.ca, aciprensa.com, mercaba.org, archivalencia.org, vatican.va, www.enciclopediacatolica.com, corazones.org, caminando con Jesus, El almanaque, monover.com, Arhidiócesis de Madrid, web católico de Javier, la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo, oremosjuntos.com

"La Palabra de nuestro Señor es lámpara para nuestros pasos, y el ejemplo de los Santos de la Iglesia que se nos regala cada día, como una sucesión interminable de fiestas, es estímulo y fuerza continua; por eso me encanta preparar y compartir las lecturas cada día y disfrutar con su enseñanza."